Top
Image Alt

Aseadores de calzado

En una sociedad en la que está implantada la idea de usar y tirar, parece impensable que un oficio como el de limpiabotas o reparador de calzado todavía tenga un lugar en el mercado. En la mayoría de países “occidentales”, en el momento en que nuestro calzado pierde el lustre, se gasta la suela, o pasa de moda, deja de ser de útil y se sustituye por uno nuevo. Son lugares donde el oficio de zapatero o forma parte del pasado o está en vías de extinción. En México lejos de pertenecer al olvido, el de limpiabotas, es un negocio que todavía permite tener un sueldo. Hay muchos trabajadores ambulantes que sacan el brillo de tus zapatos de forma ilegal, pero también hay muchos que tienen paradas estables, que pagan sus impuestos para poseer unos pocos metros cuadrados donde establecer su negocio, tienen una afiliación sindical y sobretodo, trabajan muchas horas al día.
En San Cristóbal de las Casas (México) los aseadores de calzado* todavía se siguen ganando bien la vida. Me he centrado en aquellos** que están establecidos legalmente, y pagan sus impuestos por tener su negocio que ocupa menos de 1m2, se asientan principalmente en el zócalo de la ciudad. El negocio se circunscribe a la silla donde se sentará el cliente para recibir el servicio y una banqueta de madera para el trabajador, que junto con la caja que alberga tintes, colas, cuchillas, cepillos y betunes constituyen las herramientas de trabajo.
Cuando el negocio está cerrado se recoge todo bajo una lona, permaneciendo en el sitio asignado en la plaza. Cuando abren solo tienen que extender la lona a modo de toldo que protegerá al cliente del inclemente sol o de la lluvia en su caso. Todos coinciden en afirmar que es un buen trabajo, y que a pesar de que últimamente haya descendido un poco la actividad, la clientela todavía confía en ellos para que les compongan las suelas, les cosan agujeros o simplemente les lustren el calzado.
En la Plaza Central de San Cristóbal de las Casas, se pueden contabilizar hasta 35 puestos que se dedican a esta actividad y en las inmediaciones del Mercado Viejo, encontramos 6. Algunos trabajan desde la mañana temprano hasta bien entrada la noche. Otros permanecen cerrados y sólo abren ocasionalmente los días de feria o de mayor afluencia. Algunos sólo lustran, pero la mayoría sustituyen suelas gastadas, cosen a mano, arreglan zapatillas deportivas, etc… Los más creativos, como Llorch, diseñan y crean sus propios zapatos. Betunes, cepillos, tintes, agujas… sus herramientas los identifican y nos hablan de todo lo que son capaces de hacer, viéndolas podemos adivinar cuál será el resultado final de su trabajo.
*Hay diferencias entre aseador de calzado y limpiabotas, los primeros tienen puestos estables y un oficio que va más allá de embetunar zapatos. Los segundos, por lo general, trabajan en la economía sumergida, como medio de subsistencia, por un precio bajo y sin ningún tipo de cobertura.
**Principalmente, por el hecho de poder hacer un seguimiento, saber donde los encuentro y a que horas es básico para poder tener una plática continuada, lo cual me ha permitido el acercamiento y el acceso a sus historias.
You don't have permission to register