Selva-II

Selva-II

El Miércoles Santo del año 1695, a las doce del día, un fraile franciscano se hallaba en la cima de una colina, a pocas leguas del lugar donde el río Ixcán confluye con el río Jataté para formar ambos, después, el río Lacantún. Contemplaba con suma satisfacción lo que durante 40 días de marcha fatigosa había llenado sus sueños y compensado sus esfuerzos: a sus pies se extendía, rodeada por la selva, una sabana grande, cubierta de árboles frutales y de sementeras de maíz.
En el extremo de esa llanura, al pie del cerro, se vislumbraba una población de reducido tamaño. Mostraba a la vista unas 100 casas bien construidas y pintadas de blanco. No cabía duda: el misionero había encontrado la cabecera legendaria de los indios lacandones, la última tribu indígena insumisa de Chiapas.

Jan de Vos. La paz de Dios y del Rey. 1978

Sin comentarios