REAL ESTATE

La pequeña Isla Contadora situada a 35 millas de la costa continental de Panamá y de tan sólo 3 Km2 se convirtió en refugio de ricos y famosos a partir de los años 70, cuando un acaudalado panameño la compró y viendo su potencial, levantó un hotel de lujo en una de las playas más bonitas. En los años 80-90 la isla empieza a ser objetivo de un desarrollo turístico agresivo e insostenible. Proliferan las segundas residencias, se crean embarcaderos, un pequeño aeropuerto y viviendas para alojar al personal de servicio. El hotel pasa a manos de un “empresario” colombiano, que amplía su capacidad a más de 350 habitaciones, hay ciervos y pavos reales que “adornan” el lugar y hasta tienen un catamarán para llevar y traer a sus clientes desde el continente. La muerte en extrañas circunstancias del colombiano (2005) revela una deuda que hace inviable el negocio y el Hotel Contadora cae en el abandono, y con él, el lujo y la sofisticación. A 7 años de su cierre (2009) las instalaciones han sido saqueadas. Las maderas nobles que revestían las fachadas  y cualquier elemento susceptible de ser vendido o reutilizado hace tiempo que desaparecieron. No quedan más que pedazos de la estructura que la selva intenta absorber pero no puede. El tiempo dará cuenta de las que son de madera, pero no así del cemento, ni del pladur, ni de los paneles de fibra de vidrio que se esparcen por la naturaleza contaminando, sin que nadie haga nada por evitarlo. Las innumerables y maltrechas construcciones se yerguen como fantasmas que nos recuerdan que el hombre nunca restituye aquello que deteriora. Tan sólo los ciervos vagando por el lugar, con el collar todavía colgando de sus cuellos, son los últimos vestigios del glamour de otros tiempos.

Este reportaje documenta a modo de catálogo inmobiliario el estado actual de las construcciones que se erigieron cuando Contadora atraía a los inversores y al personal de servicio, tanto del Hotel Contadora como de otras residencias privadas, así como las viviendas de los empleados venidos del interior del país para trabajar en el sector turístico, que se encuentran todas ellas enumeradas.